En tu planeta me quedé…

Posted on septiembre 21, 2010

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Cual luz fulminante a mitad del camino en la noche de nuestro tiempo, entre nota y letra se nos va el espíritu.

Con los astros de su lado y la verdad de la música verdadera abriendo brecha, es claro que Zoé tiene aún fronteras por revelar: por encargo colectivo le toca expandir esa cierta añoranza por un futuro deseable mientras nosotros, en el aquí y el ahora, rozamos con el oído la calidez de una voz que nos habla de frente, que nos mira fijamente a los ojos y no parpadea.

Tras una década a cuestas, del descubrimiento que significó su álbum debut a la madurez poética y musical de Reptilectric, una senda ascendiente sigue su curso y no se apaga, y es así (y sólo así) que el universo en el que navegan vive y persiste, rompiendo una y otra vez el cerco del plástico, de la música chatarra, y la combaten con la rara mezcla de lucidez interna y transmisión general: atrae al melómano y a la multitud, al diletante y al gran público, ofreciendo cobijo en aquel planeta a quien preste atención.

Ante las sombras que tapan el sol se oyen disparos; la anémona crece con luz propia, el asteroide aguarda su turno galáctico. Y mientras, aquí en la Tierra, la cadencia pura de una banda en vilo marca el signo de los tiempos e ilumina la noche oscura.

Para quien tenga oídos, ahí está Zoé.

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